Cerca de Barinas hay un pueblo llamado el Delirio donde vive el carretillero, un loco inofensivo a simple vista, que empuja una carretilla salpicada de cemento. No obstante el secreto de la ciudad se cierne como un velo musulmán en la sonrisa perversa e invisible de sus habitantes, todos saben que en las noches de fiesta y caña siempre algún incauto forastero o solitario visitante caerá víctima del ron. En esta tierras de eterno verano dormir una pea en una zanja o bajo cualquier monte no resulta tan descabellado, a menos que el carretillero esté cerca – Cuik-Cuik-Cuik – rechina la carretilla. Alguien sonríe arropado en un chinchorro, Doña Eulalia se persigna. Los que escuchan ese rechinar saben que algún desubicado duerme sobre esa carretilla su borrachera y con certeza apostarían que mañana amanecerá con los pantalones y los calzones hasta las rodillas con el sol picante rebotando en su trasero. El carretillero habrá hecho lo suyo. – Cuik-Cuik-Cuik – rechina la carretilla.
- Cuik-Cuik-Cuik – ¿Lo escuchas? Ahí viene la carretilla y estas completamente embriagado. Viene en forma de reforma, rechinando como idea vieja de profesor comunista y testarudo. Sacúdete y procura que tu trasero tenga un final feliz. Muévete.
3 comentarios
Diciembre 14, 2007 a las 12:41 pm
el hombre de la carretilla, esta herido y más malcriado que nunca…
tienes q narrar la segunda parte después del triunfo del no que se llamará “La Venganza de los Sí”
Bacio nero bro…
J
Diciembre 15, 2007 a las 4:45 am
Bueno, por lo menos ha servido el sustico para bajar un poco de la nube a ese inmenso sector de los venezolanos que siempre se han creído de sangre azul. Se les movió el piso cierto? Querían mucho a Miami? Pues ahí tuvieron dos tazas. Ahora marchen en las calles por el derecho a un país.
Octubre 10, 2008 a las 5:59 pm
Ho por los clavos de Cristo!!! oye Tom alguna vez haz visto aun chino comiendo arepa chamo?, yo no de pana, pero nosotros si nos comemos todos esos perros y gatos que ellos nos venden, que locura vale… saludos hermano.